Jueves 02 de Julio de 2009 08:30
Antes y después de las TIC en el mundo de las empresas
Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) han ido transformando la sociedad incrementalmente, a un ritmo exponencial. Si después de la segunda guerra mundial apareció la primera computadora, del tamaño de un edificio y para uso del Pentágono nada más, 30 años después ya se contaba con computadoras personales que comenzaban a modificar la forma en que las gente trabajaba, 10 años después de esto comenzaba a aparecer la Internet (también de origen norteamericano y militar) y ya al comenzar el nuevo milenio, toda nuestra vida había cambiado: desde la forma en que se escribe una carta y se lee un libro, pasando por la forma de hacer cálculos, de comunicarse, de oír música, de ver películas, de trabajar en equipo, e incluso de enamorarse. Ahora, muchas de las relaciones humanas, sean éstas familiares, laborales o sentimentales, están mediadas por computadores, teléfonos móviles, pantallas y naturalmente, la Internet.
Por ejemplo, antes la información estaba reunida en un sólo punto, un sólo repositorio (un archivo, una biblioteca) y por ello, sólo podía ser consultada por las personas que tuvieran acceso a ese único repositorio; ahora, la información está en todas partes, los repositorios son accesibles desde cualquier parte del mundo (sobre todo ahora, con el “cloud computing”) y cualquier persona tiene acceso a ella. Esto ha generado cambios en la centralización y las jerarquías en las empresas: han pasado de ser centralizadas y con jerarquías muy verticales, a descentralizadas y con estructuras muy horizontales. Si antes se creía que sólo los gerentes podían tomar decisiones, la democratización de la información que han traído las TIC, permite que la toma de decisiones sea algo cotidiano para el grueso de los empleados y colaboradores de una empresa. Y dado que la revolución es más profunda, y no incide solamente en la información, sino también en el conocimiento, ha habido otro cambio paradigmático: ya no se requieren expertos para hacer el trabajo complejo, sino que cualquier persona con actitudes y el acceso a la información necesaria lo puede hacer.
En aspectos prácticos como el mercadeo y las ventas, los cambios han sido también muy fuertes. Antes se pensaba que el vendedor debería tener contacto personal con los clientes para garantizar una buena relación comercial. La relación personal no ha desaparecido y no creo que lo haga, pero su importancia se ha relativizado mucho, porque existen ahora tantas formas de relacionarse con el cliente, virtuales y a distancia, pero en tiempo real, que se han vuelto tan importantes como el contacto personal. Mejor dicho, ahora la mejor forma de relacionarse con los clientes es aquella que sea más efectiva, no importa el medio que se utilice, y lo ideal es la complementación de varios medios para lograr los objetivos de ventas.
Naturalmente, todos esos cambios han hecho que el ritmo cotidiano de nuestras vidas se vuelva cada vez más acelerado y frenético, y que ante la rapidez del cambio y la inmensidad infinita de la información disponible, muchos seres humanos nos sintamos abrumados. Una nueva variante, la variante TIC, de la angustia existencial.
Fuente: www.economiaymercados.com




